mujer en el museo por timidez




las derivaciones se desvían de mi punto de vista y mis colores se vuelven cómplices de esa insensatez; al sentarme en el piso a contemplar el cielo me pregunto: de qué extraña manera estamos hechos nada... y todo lo que eso conlleva.

recuerdo el color en sus palabras, la punta de mis 20 dedos buscando respuesta en la cultura, esa cultura que huele y anda flotando en el aire por ahí; mis ojos en sus ojos se perdían para siempre durante unos segundos y en ocasiones desaparecía de mí su presencia por más que estuviese allí... no ella, su presencia.


el calor entonces no sofocaba como ahora y a través de las ventanas abiertas de par en par se podía apreciar su voz, muy distante sobre el mar, con sus labios cerca de mis oídos, sonriendo hasta morir; algunas aves en el aire la confundían con un ave y a los peces en el mar parecía no importarle, tal vez por las características en su forma de ser expulsada de una boca, su voz.

a veces pienso que todo esto lo imaginé cada vez que la veía, hasta mi forma de ser. sólo he olvidado las preguntas que en algún momento me pude formular a mi mismo sobre su existencia; las demás cosas como el olor de la piel aún permanecen en el olor de la piel y viceversa.

hjuo




hjuo alonso

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